Comparativa entre las ayudas predoctorales FPU y FPI: quién las convoca, a qué se vinculan, selección y duración, y el marco del Real Decreto 103/2019.
FPU y FPI son las dos grandes ayudas predoctorales estatales para iniciar una carrera investigadora en España. Ambas se han convertido, tras el Real Decreto 103/2019, en contratos predoctorales laborales plenos, con cotización a la Seguridad Social y derechos laborales, dejando atrás la antigua figura de la beca. La duda recurrente de quien empieza el doctorado es cuál de las dos solicitar. Esta guía las compara punto por punto para que la elección responda al perfil real del proyecto y del candidato.
Las siglas corresponden a:
Ambas financian la realización de una tesis doctoral mediante un contrato predoctoral de varios años. Las dos comparten el marco del Real Decreto 103/2019, que regula el contrato predoctoral y garantiza cotización, retribución mínima creciente a lo largo del contrato y derechos laborales. Las dos son ayudas públicas competitivas, con baremos exigentes y plazas limitadas. La diferencia no está en su naturaleza laboral, idéntica, sino en quién las convoca y a qué se vinculan.
Esta es la distinción que más condiciona la elección.
En la FPU, el candidato es el centro de la solicitud y elige dónde y sobre qué investigar. En la FPI, el punto de partida es un proyecto ya concedido al que el candidato se incorpora.
| Elemento | FPU | FPI |
|---|---|---|
| Convocante | Ministerio de Universidades | Agencia Estatal de Investigación |
| Vínculo | Universidad y proyecto de tesis | Proyecto de I+D concreto ya financiado |
| Centro de la solicitud | El candidato y su expediente | El proyecto y su encaje |
| Orientación | Formación de profesorado universitario | Personal investigador en proyectos |
| Naturaleza | Contrato predoctoral (RD 103/2019) | Contrato predoctoral (RD 103/2019) |
| Duración | Plurianual, hasta el límite que fije la convocatoria | Plurianual, ligada al proyecto y a la convocatoria |
La duración concreta, las retribuciones y los detalles de cada año los fija la convocatoria correspondiente y el marco del Real Decreto 103/2019, por lo que conviene revisar las bases del año.
En ambos casos, contar con un director de tesis y un grupo sólidos mejora mucho las opciones: en la FPU porque respalda el proyecto, en la FPI porque el grupo es el origen mismo del contrato.
La elección práctica suele resolverse así:
Más allá de estas dos, existen contratos predoctorales autonómicos y el doctorado industrial, que conviene considerar en paralelo.
Al ser un contrato predoctoral conforme al Real Decreto 103/2019, el doctorando obtiene una posición laboral con consecuencias concretas:
Esta naturaleza laboral marca la diferencia con el modelo de beca anterior a 2019, que no cotizaba ni generaba derechos laborales. Es un cambio relevante a la hora de comparar estas ayudas con otras becas de estudio que sí siguen siendo becas en sentido estricto.
En ambas convocatorias, el respaldo de un buen director y un grupo solvente es determinante, pero por motivos distintos. En la FPU, porque el proyecto de tesis y el aval del grupo refuerzan la solicitud del candidato. En la FPI, porque el contrato literalmente depende de un proyecto del grupo: sin proyecto financiado no hay plaza. Por eso, antes de decidir entre una y otra, el paso más útil es hablar con los grupos de interés y conocer qué proyectos tienen vigentes y qué convocatorias encajan en su calendario.
Son contratos predoctorales laborales, no becas. Tras el Real Decreto 103/2019, las ayudas predoctorales se formalizan como contratos con cotización a la Seguridad Social y derechos laborales plenos.
El convocante y el vínculo. La FPU la convoca el ministerio de universidades y gira en torno al candidato y su proyecto de tesis en una universidad. La FPI la convoca la Agencia Estatal de Investigación y se asocia a un proyecto de I+D concreto ya financiado de un grupo.
Ambas se rigen por el marco del Real Decreto 103/2019, que fija una retribución mínima creciente a lo largo del contrato. Las cuantías exactas las establece cada convocatoria. No hay una diferencia estructural de retribución entre ambas por su naturaleza.
Es muy recomendable en ambas y prácticamente imprescindible en la FPI, donde el contrato nace de un proyecto de un grupo. En la FPU el director y la universidad respaldan el proyecto del candidato. Contar con un grupo sólido mejora claramente las opciones.
Sí: contratos predoctorales autonómicos (FI en Cataluña, PRE en País Vasco y otros), el doctorado industrial cofinanciado con empresa, y programas europeos como Marie Skłodowska-Curie. Conviene valorarlos en paralelo.