La PAC (Política Agraria Común) es el sistema de la Unión Europea que financia y regula la agricultura, la ganadería y el desarrollo rural. Sostiene la renta de los agricultores mediante pagos directos y financia inversiones en el medio rural, con reglas comunes para todos los Estados miembros.
La PAC se organiza en dos pilares. El primer pilar son los pagos directos: una ayuda básica a la renta vinculada a las hectáreas declaradas y al cumplimiento de buenas prácticas. Sobre ese pago básico se añaden el pago redistributivo, los ecorregímenes (prácticas voluntarias beneficiosas para el clima y el medio ambiente) y los pagos acoplados a sectores concretos. El segundo pilar es el desarrollo rural, que financia modernización de explotaciones, incorporación de jóvenes, agroambiente y zonas con limitaciones naturales a través del FEADER.
El marco vigente lo fija el Reglamento (UE) 2021/2115, que establece los planes estratégicos nacionales para el periodo 2023-2027. España aplica la PAC a través de su Plan Estratégico Nacional, aprobado por la Comisión Europea. Cobrar la mayoría de las ayudas exige ser agricultor activo y respetar la condicionalidad reforzada, el conjunto de requisitos medioambientales y de bienestar animal obligatorios.
En España gestiona la PAC el FEGA (Fondo Español de Garantía Agraria) junto con las comunidades autónomas. La vía habitual de acceso es la solicitud única, que concentra en un solo trámite anual la mayoría de las ayudas. Buena parte de las convocatorias se publican en boletines autonómicos y se notifican en la BDNS. Por su escala y complejidad, muchos beneficiarios tramitan con sus organizaciones profesionales agrarias.
El marco general lo establece el Reglamento (UE) 2021/2115, que define los planes estratégicos de la PAC para el periodo 2023-2027. Cada Estado miembro desarrolla su propio plan nacional; el de España fue aprobado por la Comisión Europea y lo aplican el FEGA y las comunidades autónomas.
La mayoría se piden mediante la solicitud única, un trámite anual que agrupa pagos directos y varias ayudas de desarrollo rural. Se presenta ante la administración autonómica dentro del plazo que abre cada campaña, declarando las parcelas y los compromisos asumidos.
El primer pilar son los pagos directos a la renta de los agricultores, incluidos ecorregímenes y pagos acoplados. El segundo pilar es el desarrollo rural, financiado por el FEADER, que apoya inversiones, modernización, incorporación de jóvenes y medidas agroambientales.
Con carácter general, quien tenga la condición de agricultor activo y cumpla la condicionalidad reforzada. Cada línea de ayuda añade sus propios requisitos de elegibilidad sobre superficie, cultivo, ganado o tipo de inversión.