Qué ayudas de la PAC apoyan la ganadería extensiva en España: el ecorregimen de pastoreo extensivo, los pagos asociados al ovino y caprino, las zonas con limitaciones naturales y las medidas frente a depredadores. Cómo combinarlas.
La ganadería extensiva, la que aprovecha pastos con cargas ganaderas bajas y mantiene el territorio vivo, ocupa un lugar destacado en el diseño de la PAC 2023-2027. Varias ayudas convergen sobre el ganadero extensivo: el ecorregimen de pastoreo, los pagos acoplados al ovino y caprino, la compensación por producir en zonas difíciles y medidas de apoyo frente a la fauna depredadora. La clave está en combinarlas bien. Esta guía explica qué cobra un ganadero extensivo y cómo encajan las piezas.
El pastoreo extensivo presta servicios que van más allá de producir carne o leche: mantiene los pastos, previene incendios al reducir el combustible vegetal, conserva la biodiversidad de los ecosistemas pastorales y fija población en zonas rurales frágiles. La PAC 2023-2027, con su arquitectura verde reforzada, recompensa esos servicios con varias capas de ayuda que se acumulan sobre la misma explotación.
El instrumento más directo es el ecorregimen de pastoreo extensivo sobre pastos permanentes. El ganadero se compromete a aprovechar el pasto a diente con una carga ganadera adecuada (ni sobrepastoreo ni infrapastoreo) y, a cambio, cobra un pago anual adicional por hectárea de pasto.
Como en el resto de ecorregímenes, el importe unitario lo fija el FEGA cada campaña según el presupuesto y la superficie acogida. Es una decisión que se toma en la solicitud única y conviene que el SIGPAC declare correctamente el uso de pasto.
El ovino y caprino, sectores con dificultad de viabilidad y fuerte componente extensivo, cuentan con pagos asociados a la renta por cabeza reproductora elegible. Forman parte de los pagos acoplados de la PAC y exigen mantener el censo, identificado y registrado, durante el periodo que fije la campaña. También aquí el importe por cabeza lo fija el FEGA cada año en función del presupuesto y de los animales acogidos.
Un ganadero de ovino extensivo puede, por tanto, sumar el pago acoplado de ovino con el ecorregimen de pastoreo si cumple los requisitos de ambos, además de la ayuda básica a la renta.
Buena parte de la ganadería extensiva se desarrolla en montaña o en zonas con limitaciones. La compensación por zonas con limitaciones naturales retribuye la mayor dificultad de producir en esos territorios y se solicita habitualmente en la solicitud única. Para el ganadero de montaña es una capa adicional relevante.
La convivencia con fauna depredadora (especialmente el lobo en zonas de su distribución) es un problema real para el ganadero extensivo. El apoyo se articula por dos vías que dependen de cada comunidad:
Estas líneas las gestionan las comunidades autónomas y, en algunos casos, las consejerías de medio ambiente más que las de agricultura. Conviene revisar la convocatoria autonómica correspondiente, porque las condiciones y los importes varían y no forman parte del pago directo de la PAC.
La regla es la no doble financiación: las capas se acumulan, pero una misma práctica en la misma hectárea no puede cobrar dos veces. El ganadero extensivo razonable revisa cada campaña su SIGPAC, declara correctamente los pastos, decide el ecorregimen de pastoreo, mantiene el censo para el pago acoplado y comprueba si su zona da derecho a compensación por limitaciones naturales. Las medidas frente a depredadores se solicitan aparte, en la convocatoria autonómica que corresponda.
El punto débil habitual de la ganadería extensiva en la PAC es la admisibilidad de los pastos. Muchos pastos de montaña y dehesa tienen arbolado, matorral o zonas de roca que reducen la superficie computable. El sistema aplica coeficientes para descontar la parte no aprovechable, de modo que la superficie de pasto admisible suele ser menor que la superficie física de la parcela.
Declarar la superficie bruta en lugar de la admisible genera sobredeclaración y penalización. Por eso conviene revisar en el SIGPAC el coeficiente de admisibilidad de cada recinto de pasto y, si no se corresponde con la realidad del aprovechamiento, alegar antes de la solicitud. Es uno de los ajustes que más afecta al cobro del ganadero extensivo y que más conflictos genera en los controles.
Un argumento creciente a favor de la ganadería extensiva es su papel en la prevención de incendios. El ganado que pasta reduce la biomasa vegetal que actúa como combustible, mantiene cortafuegos naturales y conserva mosaicos de vegetación menos inflamables. Algunas comunidades han empezado a articular ayudas o convenios específicos de pastoreo dirigido para la gestión del combustible en zonas de riesgo. Son líneas autonómicas, distintas de la PAC, que conviene rastrear en la convocatoria del territorio, porque añaden una vía de ingreso al ganadero que presta ese servicio ambiental.
El importe unitario por hectárea lo fija el FEGA cada campaña según el presupuesto y la superficie acogida. No es una cifra fija anticipable; la referencia válida es el importe que publica el FEGA para la campaña en curso.
Sí. El pago acoplado de ovino-caprino y el ecorregimen de pastoreo extensivo son compatibles y se acumulan, siempre que se cumplan los requisitos de cada uno y no se duplique pago por la misma práctica.
No directamente. Las medidas de prevención y la compensación de daños por depredadores las gestionan las comunidades autónomas en convocatorias propias, a veces desde medio ambiente. No forman parte de los pagos directos de la PAC.
Es el número de animales por hectárea de pasto que evita tanto el sobrepastoreo (que degrada el pasto) como el infrapastoreo (que lo abandona). El ecorregimen de pastoreo exige mantenerla dentro de un rango; los umbrales los fija la normativa de cada campaña.
Puede cobrar la compensación por zonas con limitaciones naturales, que retribuye la mayor dificultad de producir en montaña o zonas con restricciones. Se solicita en la solicitud única y se suma a las demás capas.