Qué subsidios por desempleo existen tras la reforma de 2024, cuánto se cobra en cada uno, qué requisitos piden y cómo solicitarlos en el SEPE.
El subsidio por desempleo es la ayuda del SEPE para quien no tiene derecho al paro contributivo o lo ha agotado y se encuentra en situación de necesidad. No es una sola prestación, sino un conjunto de subsidios con requisitos distintos, reordenados por la reforma del nivel asistencial de 2024. Esta guía resume los tipos, la cuantía y cómo pedirlos; para la definición, ver el subsidio por desempleo en el glosario.
La cuantía general del subsidio es el 80 % del IPREM mensual (480 euros con el IPREM vigente de 600). La novedad de la reforma del Real Decreto-ley 2/2024 es que algunos subsidios se cobran con importe escalonado: más alto los primeros meses y decreciente después, para reforzar la protección al inicio del desempleo.
Casi todos exigen estar inscrito como demandante, suscribir el compromiso de actividad y no superar el límite de rentas del 75 % del SMI.
La reforma del Real Decreto-ley 2/2024 simplificó el acceso, introdujo el cobro escalonado en algunos subsidios y amplió la compatibilidad del subsidio con un empleo durante un tiempo, para no penalizar la vuelta al trabajo. Conviene confirmar en el SEPE las condiciones concretas de cada subsidio tras la reforma.
La cuantía general es el 80 % del IPREM, 480 euros al mes con el IPREM vigente. Tras la reforma de 2024, algunos subsidios se cobran con un importe mayor los primeros meses que después se reduce.
El paro (prestación contributiva) depende de lo cotizado y su importe se calcula sobre la base reguladora. El subsidio es asistencial: se cobra cuando no hay derecho al paro o se ha agotado, tiene cuantía fija referida al IPREM y exige no superar un límite de rentas.
Tras la reforma de 2024, determinados subsidios admiten una compatibilidad temporal con un empleo. Las condiciones dependen del tipo de subsidio; conviene confirmarlas con el SEPE antes de aceptar el trabajo.
Suele existir un plazo desde el hecho causante (por ejemplo, desde el agotamiento del paro), a veces precedido de un mes de espera. Pedirlo fuera de plazo puede retrasar o reducir el cobro, así que conviene solicitarlo cuanto antes.