Los costes simplificados son métodos de justificación que evitan acreditar cada factura y permiten cobrar la ayuda sobre la base de importes o porcentajes prefijados. En lugar de demostrar el gasto real euro a euro, el beneficiario justifica mediante reglas pactadas de antemano. Son cada vez más habituales en los fondos europeos (Reglamento de Disposiciones Comunes 2021/1060) y en el Mecanismo de Recuperación y Resiliencia, porque reducen la carga administrativa y los errores de justificación.
Principales modalidades:
Ventaja para el beneficiario. La justificación se centra en demostrar que la actuación se ha realizado y conseguido el resultado, no en reunir todas las facturas. A cambio, hay que cumplir con precisión las condiciones y los hitos pactados, porque de ellos depende el cobro.
Son formas de justificar una ayuda sin acreditar cada factura: a tanto alzado (un importe cerrado por hito), por tipos fijos (un porcentaje de otra partida) o por costes unitarios estándar. Se usan mucho en fondos europeos y en el MRR.
Un importe cerrado que se cobra al acreditar que la actuación o el hito se ha completado, sin necesidad de justificar el gasto real detallado. Lo decisivo es demostrar el resultado, no las facturas.
La justificación no se basa en ellas, pero conviene conservar la documentación que acredite que la actividad se realizó y se alcanzaron los hitos, porque las comprobaciones se centran en el resultado y en el cumplimiento de las condiciones.