La reformulación de la solicitud es el trámite por el que un beneficiario ajusta su proyecto y su presupuesto cuando la ayuda concedida es menor que la pedida. Si en un procedimiento de concurrencia competitiva te conceden, por ejemplo, el 60 % de lo solicitado, la administración puede invitarte a reformular para que el proyecto cuadre con el importe realmente otorgado, respetando las condiciones y la finalidad de la convocatoria. Está prevista en el artículo 27 de la Ley 38/2003, General de Subvenciones.
Cómo funciona. Tras la propuesta de resolución provisional, el órgano gestor abre un plazo para que el beneficiario presente una memoria y un presupuesto reformulados. La reformulación debe respetar el objeto, las condiciones y la finalidad de la subvención: no vale cambiar de proyecto, sino redimensionarlo (reducir partidas, ajustar el alcance) para encajar en la ayuda concedida.
Por qué importa. Es la herramienta que evita renunciar a una ayuda parcial. Sin reformular, un proyecto pensado para un importe mayor puede quedar inviable o incurrir en problemas de justificación si no se gasta lo previsto. Reformular bien protege el cobro y reduce el riesgo de reintegro.
Es ajustar el proyecto y el presupuesto cuando la ayuda concedida es inferior a la solicitada, para que la actuación cuadre con el importe realmente otorgado sin cambiar su finalidad. Lo regula el artículo 27 de la Ley General de Subvenciones.
La convocatoria suele ofrecer la opción de reformular dentro de un plazo. Si no se reformula y no se acepta el ajuste, puede entenderse que se mantiene la solicitud inicial, con el riesgo de no poder justificar el gasto previsto. Conviene reformular para adecuar el proyecto a la ayuda.
No. La reformulación permite redimensionar el proyecto (reducir partidas, ajustar el alcance), pero debe respetar el objeto, las condiciones y la finalidad de la subvención concedida. Cambiar de proyecto exigiría una nueva solicitud.