La tasa de cofinanciación de la UE es el porcentaje de un proyecto que aporta la Unión Europea, frente a lo que pone la administración nacional o regional. Si un proyecto del FEDER tiene una tasa del 60 %, la UE financia 60 de cada 100 euros de gasto elegible y el 40 % restante lo cubren fondos nacionales o autonómicos. Es un concepto clave de la cofinanciación: determina cuánto dinero europeo llega realmente a cada euro invertido.
De qué depende. En la política de cohesión, la tasa varía sobre todo según el nivel de desarrollo de la región, medido por su PIB por habitante respecto a la media europea. Las regiones se clasifican en tres categorías (menos desarrolladas, en transición y más desarrolladas) y a las menos desarrolladas les corresponde una tasa de cofinanciación europea mayor. Por eso una misma actuación recibe más fondo UE en unas comunidades que en otras.
Por qué importa. La tasa explica las diferencias territoriales en la llegada de fondos europeos y condiciona el diseño de las convocatorias: cuanto mayor es la tasa, menos esfuerzo presupuestario propio necesita la administración para movilizar la inversión. Para el beneficiario, la tasa no cambia lo que cobra, pero sí el origen del dinero que financia su ayuda.
Es el porcentaje del gasto elegible de un proyecto que aporta la Unión Europea; el resto lo pone la administración nacional o regional. Forma parte del mecanismo de cofinanciación de los fondos europeos.
Porque en la política de cohesión depende del nivel de desarrollo de cada región (su PIB por habitante frente a la media de la UE). Las regiones menos desarrolladas reciben una tasa de cofinanciación europea más alta que las más desarrolladas.
No directamente. El beneficiario cobra la ayuda según las condiciones de la convocatoria; la tasa solo determina qué parte de esa ayuda procede de fondos europeos y qué parte de fondos nacionales o autonómicos.