Qué es una comunidad energética, cómo se crea y qué ayudas del IDAE existen para impulsarlas: oficinas de asesoramiento e inversión, y quién puede ser beneficiario.
Una comunidad energética es una entidad en la que ciudadanos, pymes y administraciones locales se asocian para generar, consumir y gestionar energía de forma compartida, con un fin que prioriza el beneficio social y ambiental sobre el lucro. Para impulsarlas, el IDAE ha desplegado programas específicos financiados con Next Generation EU. Esta guía explica qué es una comunidad energética, cómo se crea y qué líneas de ayuda existen para asesorarla y financiarla, sin afirmar cuantías que dependen de cada convocatoria.
Frente a la instalación de autoconsumo individual de una vivienda o una empresa, la comunidad energética es un proyecto colectivo: varios miembros comparten una o varias instalaciones (habitualmente fotovoltaica) y reparten la energía o los beneficios. La normativa europea reconoce dos figuras, la comunidad de energías renovables y la comunidad ciudadana de energía, con matices, pero la idea común es la participación abierta y voluntaria, el control por parte de los socios y la finalidad no especulativa.
El interés práctico es doble: permite acceder a la generación renovable a quien no puede instalarla por su cuenta (vecinos sin cubierta propia, pequeños municipios) y agrupa la demanda para ganar escala. Por eso las administraciones locales, las cooperativas y las asociaciones son protagonistas naturales de estas comunidades.
El IDAE ha articulado el apoyo a las comunidades energéticas en torno a dos tipos de líneas, financiadas con fondos del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia:
El estado de estas líneas (abiertas, cerradas o en preparación de una nueva convocatoria) hay que comprobarlo en la web del IDAE y en la BDNS, porque las convocatorias son sucesivas y no permanentes. Las cuantías, intensidades y límites los fija cada convocatoria, normalmente con un régimen de ayudas de Estado cuando hay actividad económica.
Según la línea concreta, pueden ser beneficiarias o promotoras:
Cada convocatoria precisa qué figura puede solicitar y bajo qué forma jurídica, y exige los requisitos generales de toda subvención pública: estar al corriente con Hacienda y la Seguridad Social y no incurrir en las prohibiciones del artículo 13 de la Ley General de Subvenciones.
Aunque cada proyecto es distinto, el camino habitual sigue estas fases:
Las líneas de asesoramiento del IDAE existen precisamente para acompañar estas fases sin necesidad de contratar apoyo privado.
El autoconsumo individual es la instalación de un hogar o una empresa para su propio consumo. La comunidad energética es un proyecto colectivo en el que varios miembros comparten generación y reparten energía o beneficios, con una finalidad social y ambiental.
El IDAE ha desplegado líneas de asesoramiento (oficinas de transformación comunitaria) y líneas de inversión para proyectos piloto e implantación, financiadas con fondos Next Generation EU. El estado de cada convocatoria se comprueba en la web del IDAE y en la BDNS.
Sí. Las entidades locales son beneficiarias o promotoras habituales de estas líneas, sobre todo para llevar la generación renovable a vecinos sin cubierta propia o a pequeños municipios.
Suele adoptar forma de cooperativa o asociación, u otra figura sin ánimo de lucro principal que garantice la participación abierta y voluntaria y el control por parte de los socios. La convocatoria precisa las formas admitidas.
No. Cada convocatoria fija las cuantías, intensidades y límites, normalmente bajo un régimen de ayudas de Estado cuando hay actividad económica. No conviene dar por hecho un importe sin leer las bases vigentes.