El PERTE Chip refuerza la cadena de microelectrónica y semiconductores, alineado con el marco europeo de chips. Qué financia, desde el diseño a la fabricación, y quién puede participar.
El PERTE de Microelectrónica y Semiconductores, conocido como PERTE Chip, es la respuesta española al reto estratégico de los chips. Tras la crisis de suministro que paralizó industrias enteras, Europa decidió reforzar su capacidad en un componente del que depende casi todo el tejido productivo. España articuló su parte a través de este proyecto estratégico, alineado con el marco europeo de chips. Esta guía explica qué cubre, desde el diseño hasta la fabricación, y cómo se accede, sin afirmar cifras que corresponden a cada convocatoria.
El PERTE de Microelectrónica y Semiconductores es un marco estratégico financiado con cargo al MRR y, como todo PERTE, no es una convocatoria sino un paraguas que se concreta después en líneas de ayuda. Lo impulsa el Ministerio competente en asuntos económicos y digitalización, y se enmarca en el esfuerzo europeo por recuperar capacidad propia en semiconductores. Forma parte del bloque industrial de proyectos estratégicos recogidos en el listado completo de PERTE.
El PERTE Chip cubre toda la cadena de valor del semiconductor, desde la parte más científica hasta la producción:
El detalle de actuaciones, gastos elegibles y porcentajes lo fija cada convocatoria publicada en el BOE.
El PERTE Chip no actúa en solitario: se inserta en la estrategia europea de semiconductores, que busca reforzar la autonomía del continente y movilizar inversión pública y privada en este sector. Esa coordinación europea explica por qué algunas líneas exigen alineamiento con prioridades comunitarias y por qué pueden combinarse con instrumentos europeos. La pertenencia al marco europeo refuerza la elegibilidad de proyectos que encajen en sus objetivos.
Pueden concurrir, a través de las convocatorias derivadas:
Como en los demás PERTE, una empresa mediana suele entrar mejor integrada en una agrupación que en solitario en las líneas tractoras.
La razón de fondo es el carácter estratégico del sector. Construir capacidad de semiconductores exige coordinar conocimiento, equipamiento y demanda, algo que ningún actor aislado suele reunir. Por eso las convocatorias premian proyectos que conectan diseño, fabricación y usuarios finales, y por eso el papel de los centros tecnológicos y las universidades es tan relevante: aportan la base de conocimiento e ingeniería sobre la que se asienta el resto. Para una empresa pequeña con un producto muy especializado, la vía realista es identificar el eslabón concreto donde aporta valor y buscar el consorcio o la línea que lo financie, en lugar de intentar abarcar toda la cadena.
A diferencia de potencias asiáticas que dominan la fabricación a gran escala, la estrategia española se concentra en eslabones donde puede competir sin necesidad de las inversiones colosales que exige una fábrica de chips puntera. El diseño de circuitos integrados es uno de ellos: requiere talento e ingeniería más que megafábricas. Por eso el PERTE Chip dedica atención específica a centros de diseño y a la formación de profesionales, un cuello de botella reconocido en toda Europa. La fotónica y los chips de propósito específico son otros nichos donde la apuesta tiene sentido. Para una empresa o un grupo de investigación, conviene mirar las líneas de diseño y de I+D antes que las de fabricación a escala, que están reservadas a proyectos de gran tamaño.
El PERTE Chip no es la única vía para financiar innovación en electrónica. Conviven con él los instrumentos generales de I+D del CDTI, las ayudas NEOTEC para empresas tecnológicas de nueva creación y los préstamos participativos de ENISA. La diferencia es el foco: el PERTE Chip se dirige específicamente a la cadena del semiconductor y a proyectos alineados con la estrategia europea de chips, mientras que los otros instrumentos son sectorialmente neutros. Una startup de diseño de chips puede encajar tanto en una línea del PERTE como en NEOTEC, según el tamaño y la fase del proyecto.
Las convocatorias del PERTE Chip, con sus plazos y dotaciones, se publican en el BOE y en la web del Ministerio competente y del Plan de Recuperación. Es la fuente fiable para saber qué línea está abierta, dado el despliegue escalonado.
Toda la cadena del semiconductor: diseño, I+D, fabricación, encapsulado, equipamiento, materiales y formación de talento especializado. Cada convocatoria concreta los gastos elegibles.
Sí. El PERTE Chip es la contribución española a la estrategia europea de semiconductores, lo que condiciona algunas prioridades y permite alineamiento con instrumentos comunitarios.
Sí, a través de las convocatorias derivadas, normalmente mejor integrada en una agrupación. También hay líneas de diseño y formación accesibles a centros y empresas especializadas.
El PERTE no abre ni cierra como tal; lo hacen sus convocatorias. Conviene consultar el BOE y la web del Ministerio para ver las vigentes.
Las cifras están en el acuerdo de Consejo de Ministros y en cada convocatoria. La fuente fiable es el Plan de Recuperación, no los redondeos de prensa.