El PERTE VEC concentra la inversión del Plan de Recuperación en la cadena del coche eléctrico y conectado. Qué financia, cómo funcionan las convocatorias por consorcios y quién participa.
El PERTE del Vehículo Eléctrico y Conectado (PERTE VEC) es uno de los proyectos estratégicos más ambiciosos del Plan de Recuperación. Su objetivo es transformar la industria de automoción española hacia el vehículo eléctrico y conectado, cubriendo toda la cadena de valor: desde la fabricación de baterías y componentes hasta el ensamblaje del vehículo y la infraestructura de recarga. Lo impulsa el Ministerio de Industria a través de su estructura de gestión. Esta guía explica qué financia y cómo se accede, sin afirmar cifras que deben consultarse en cada convocatoria.
Como todo PERTE, el VEC no es una convocatoria sino un marco estratégico que se concreta después en líneas de ayuda. Aprobado por Acuerdo de Consejo de Ministros y financiado con cargo al MRR, busca posicionar a España como polo europeo de fabricación de vehículo eléctrico. Es una pieza dentro del bloque industrial de los proyectos estratégicos, junto al de microelectrónica y los demás del listado completo.
El PERTE VEC abarca el conjunto de la cadena de valor del vehículo eléctrico y conectado:
El detalle de actuaciones elegibles lo fija cada convocatoria publicada en el BOE, que es donde se concretan partidas, porcentajes y gastos admisibles.
El rasgo distintivo del PERTE VEC son las líneas que exigen concurrir en consorcio o agrupación. En lugar de financiar empresas aisladas, premia proyectos integrados que reúnan a fabricantes, proveedores de componentes, centros tecnológicos y, a menudo, pymes de la cadena. La lógica es tractora: el proyecto debe demostrar efecto sobre todo el ecosistema, no sobre una sola compañía. Estas líneas suelen articularse como proyectos integrados con un coordinador y varios participantes, cada uno con su parte de inversión y de obligaciones.
Pueden participar:
Una pyme rara vez accede en solitario a las líneas tractoras; lo normal es integrarse en un consorcio liderado por un actor de mayor tamaño. Para proyectos individuales más pequeños conviene mirar otras convocatorias de digitalización industrial o de I+D del CDTI.
La insistencia del PERTE VEC en los proyectos integrados no es un capricho administrativo. La automoción es un sector encadenado: un fabricante de vehículos depende de cientos de proveedores de componentes, y la transición al eléctrico obliga a transformar toda esa red a la vez. Si solo se financiara a las grandes plantas de ensamblaje, los proveedores se quedarían atrás y el efecto tractor se diluiría. Por eso las líneas principales exigen que el proyecto reúna a varios eslabones de la cadena, con un coordinador que articula y participantes que ejecutan su parte. Para una pyme de componentes, esto es a la vez una oportunidad y una exigencia: la oportunidad de entrar en un proyecto de gran escala y la exigencia de coordinarse con socios de mayor tamaño y asumir las obligaciones que correspondan a su tramo de inversión.
Dentro de la cadena, la fabricación de baterías ocupa un lugar central. La batería es el componente más caro de un coche eléctrico y el que más condiciona la autonomía industrial: depender de la importación de celdas deja a la industria europea en una posición vulnerable. El PERTE VEC presta atención específica a la producción de celdas y de sus componentes, así como al reciclaje de baterías, que conecta con la economía circular. Los proyectos de gigafactorías y de plantas de componentes de batería son de los más intensivos en capital, y por eso suelen articularse con instrumentos que combinan subvención, préstamo y, en su caso, participación pública.
El estado de las convocatorias del PERTE VEC, sus plazos y sus dotaciones se publican en el BOE y en la web del Ministerio de Industria y del Plan de Recuperación. Es la única fuente fiable para saber qué línea está abierta en cada momento, porque el despliegue es escalonado.
Sí, normalmente integrándose en un consorcio o agrupación liderado por una empresa tractora. Las líneas principales premian proyectos integrados de toda la cadena de valor, no solicitudes individuales.
La cadena de valor del vehículo eléctrico y conectado: baterías, componentes, adaptación de plantas, infraestructura de recarga e I+D asociada. Cada convocatoria detalla los gastos elegibles.
El PERTE como tal no abre ni cierra; lo que se abre y cierra son sus convocatorias. Hay que consultar el BOE y la web del Ministerio de Industria para ver cuáles están vigentes.
Las cifras se publican en el acuerdo de Consejo de Ministros y en cada convocatoria. No conviene tomar como buenos los totales redondeados de prensa; la fuente es el Plan de Recuperación.
Sí. Al financiarse con el MRR, las convocatorias del PERTE VEC exigen el cumplimiento del principio DNSH de no causar perjuicio significativo.